sábado, 14 de abril de 2007

Como nos cambia el poder

George Orwell. Matar a un elefante y otros escritos. Turner.
Diario de Guerra. 7 de junio. Pag. 137.

...
... Dijo (Cribs) que cuando hubiésemos ganado la guerra, las grandes potencias supervivientes tendrían en cualquier caso que administrar el mundo como si se tratase de una sola unidad, y pareció no tener la impresión de que fuera diferente que las grandes potencias fueran capitalistas o socialistas. Tanto David Owen como el hombre cuyo nombre no retuve le prestaron su apoyo. Me di cuenta de que me iba a ver enfrentado a la mentalidad oficial , que quiere verlo todo como si fuera un problema de la administración, sin entender que a partir de cierto punto, esto es, cuando ciertos intereses económicos se ven amenazados, el espíritu público deja de funcionar. La suposición básica de estas personas es que todos quieren que el mundo funcione como es debido, y que hará todo cuando esté en su mano para que se mantenga en marcha. No se dan cuenta de que a la mayoría de los que tienen el poder les importa un comino el mundo en conjunto, y su único interés consiste en arrimar el ascua a su sardina.
No puedo evitar tener la intensa impresión de que a Cripps ya no han pillado. No por medio del dinero, ni nada por el estilo, claro está; ni siquiera por medio de las adulaciones y la sensación de poder, cosas que con toda probabilidad no le importan lo más mínimo, sin meramente por medio de la responsabilidad, que automáticamente vuelve tímido a cualquier hombre. Además, tan pronto se halla un el poder se acorta considerablemente su perspectiva. Quizás, ver las cosas a ojo de pájaro sea distorsionarlas tanto como si se vieran a ras de tierras, a ojo de lombriz.

No hay comentarios: