viernes, 26 de diciembre de 2008

La memoria histórica para desmemoriados

20-10-2008 Iñaki Gabilondo. Apertura de Noticias Cuatro

miércoles, 13 de agosto de 2008

Locura competitiva

EL PAIS. Cartas al director. 10 agosto 2008.

Vivimos en un mundo disparatado; en un mundo de absurda locura competitiva. Vivimos tiempos en que si no crecemos al 3% anual, pongamos por caso, nos sentimos fracasados y próximos al desastre.

Seamos sensatos. ¿A qué se supone que venimos cuando arribamos a la vida? ¿Venimos, acaso, a una infinita carrera de obstáculos donde cada día haya que batir nuevos récords para sentirnos triunfadores? ¿O venimos a disfrutar nuestro limitado tiempo lo más amenamente posible?

Tal vez sea porque me estoy haciendo mayor, pero yo no quiero crecer al 3% anual. Yo no quiero competir. Yo no quiero participar en esta disparatada carrera hacia ninguna parte. Yo quiero caminar despacio y disfrutar del paisaje. Quiero sonreír. Quiero vivir. Quiero vivir de y con la naturaleza: sin dañarla, secuestrarla, expoliarla, robarla, agotarla y consumirla. Porque naturaleza soy yo, porque sin ella yo no podría ser.

No quiero participar en este estúpido juego donde siempre ganan los mismos, pero con trampas y destruyendo; donde siempre ganan quienes imponen su ley egoísta, despiadada, manipuladora y absurda.

domingo, 20 de julio de 2008

Quién paga las crisis del capitalismo

J. A. GONZÁLEZ CASANOVA 04/06/2008 www.elpais.com

Se nos anuncian años de sequía económica. Viviremos peor en todo lo pagadero. El paro y sus secuelas (xenofobia, drogadicción y delincuencia) crecerán. Las depresiones personales mermarán la productividad. La economía es ya un círculo vicioso mundial que se expande como las ondas del estanque golpeado por una piedra. Las gentes de todo el planeta están sometidas a un sistema económico único, el capitalista, cuyas crisis periódicas son inherentes a su lógica y consecuencia directa de su contradicción esencial. El mayor teórico del capitalismo, Karl Marx, no podía prever cómo se producirían las crisis actuales ni qué soluciones coyunturales tendrían, pero sí dejó muy claro en qué consiste dicha contradicción. La posesión y el poder en unas pocas manos particulares de unos bienes que son públicos o colectivos, porque de ellos depende la vida y el trabajo de millones de seres, enfrenta el lucro del capital con el salario laboral. La diferencia favorable al primero es su beneficio y un maleficio para el trabajador. Pero, a la larga, esto perjudica al capitalista en forma de superproducción. Hay que tirar lo que es invendible porque la gente percibe un salario muy inferior al coste en el mercado de lo que ella misma ha producido. Si el capital reduce su beneficio para facilitar la compra, pierde el estímulo inversor. Si no lo reduce, ha hecho un gasto inútil. No le quedan más que dos estrategias complementarias: acudir a los países más pobres pagando agradecidos salarios de pura supervivencia y fomentar el consumismo en los países ricos con señuelos publicitarios. El palo y la zanahoria, ya se sabe, hacen correr al rucio. De ese modo, la producción no se detiene, todo el producto se vende (incluido el innecesario y caprichoso), el beneficio aumenta, el sistema funciona. Eso sí, millones de seres mueren de hambre, sed, enfermedad y guerras, pero la máquina que mueve el beneficio del capital no se puede parar porque, si para, cae como una bicicleta, a no ser que algo la aguante. Para el capital, su apoyo es el Estado. Él evita que el capital muera de éxito suicidándose, al matar la gallina de los huevos de oro cuando ya no puede explotar más a la gente sin perjudicarse a sí mismo

Los neoliberales que se cargan los servicios públicos, convertidos en negocios privados, exigen a los gobiernos que les aseguren sus ganancias: por las armas si las víctimas del sistema osan combatirlo (fascismo y guerras coloniales) e interviniendo en la economía para enjugar sus deudas, sus abusos y errores financieros, su falta de liquidez, mediante la aportación del erario público y, por tanto, a costa de las rentas medias y bajas. Marx decía que los gobiernos no eran más que los consejos de administración del capital. No erraba. Gobiernen las derechas o las izquierdas actuales, Obama, Hillary o McCain, sus políticas no pueden dejar que el sistema se hunda. El Estado y los trabajadores se ven amenazados por el capital con cerrar empresas o deslocalizarlas si se pretende compensar con ayudas e impuestos los salarios insuficientes ante el alza de los precios. El welfare state (Estado de bienestar) es un parche de los países ricos a la crisis permanente del capital. Pretende moderarlo en su instinto básico selvático para que no mate la gallina de los huevos de oro, que es el trabajo humano, pero prolonga su agonía a costa del naufragio genocida cuyos restos llegan a Europa o a Suráfrica provocando violencia xenófoba entre los más castigados por la recesión.

El principio darwinista de la competencia (el pez grande se traga al chico) obliga a la pugna empresarial, que suele concluir en oligopolios y monopolios que niegan la proclamada libertad de mercado y que, para controlar energías básicas como el petróleo, causan invasiones, guerras y alzas tácticas de su precio que repercuten en productos de primera necesidad popular. Los bancos viven del crédito usurario, rivalizan, ocultan sus cuentas, empujan al consumo, pero tropiezan con la morosidad y el impago, fruto del estímulo inyectado en la gente a vivir del crédito porque el salario nunca llega (hipotecas basura, por ejemplo). La economía financiera y especuladora comporta jugadas bursátiles entre firmas rivales que tienen consecuencias terribles para empresas menores y sus puestos de trabajo. En definitiva, quien paga las crisis de las que se nutre el capitalismo somos los trabajadores de todas clases y de todo el mundo. Y digo "se nutre" porque, superada la crisis, los más poderosos se han sacudido competidores, han acumulado más riqueza y han debilitado la fuerza y las exigencias sindicales. Hasta la próxima crisis vivirán de la última. Y así hasta que alguien se plante y mande parar.

J. A. González Casanova es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona.

martes, 8 de julio de 2008

La figura de Salvador Allende

Salvador Allende (Documentos RNE)
(7-07-2008Este programa documental de RNE nos acerca a la figura del ex presidente socialista chileno Salvador Allende, derrocado en septiembre de 1973 por un sangriento golpe de estado (5/7/2008).

domingo, 6 de julio de 2008

Incompetentes

Principios del efecto Dunning-Kruger

1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades
2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades en los demás.

martes, 17 de junio de 2008

Libertad

fuente: www.microsiervos.com 17/junio/2008

Libertad
Ve a trabajar, envía a tus niños a la escuela, sigue la moda, compórtate normalmente, camina por la acera, mira la tele, ahorra para cuando seas viejo, obedece la Ley y repite conmigo: soy libre.

– Graffitti en Philip St, Bristol
parafraseando a Trainspotting, diríase

jueves, 24 de abril de 2008

Reducciones de impuestos

El País. Cartas al director. 24/4/2008

Estoy cansado de ver cómo partidos políticos irresponsables prometen reducciones de impuestos en sus programas electorales una vez tras otra, y muchos ciudadanos los vitorean por ello, mientras paradójicamente se quejan de la calidad de la enseñanza pública, la Seguridad Social, etcétera. Señores y señoras, para que un país funcione (y esto es tan obvio que casi me avergüenza decirlo) se necesita dinero. Las escuelas, hospitales y carreteras cuestan dinero, no aparecen por generación espontánea. Los políticos se deberían centrar en conseguir que nuestros sueldos sean dignos (como los precios que pagamos por todo), aumentar los impuestos y gastarlos bien. El nivel de bienestar que envidiamos en otros países europeos se sustenta entre otras cosas en una presión fiscal más elevada.

J.I.R.G.

miércoles, 9 de abril de 2008

Creer

La gente cree en lo que quiere creer. Encuentran algún significado cuando pueden, y se aferran a ello. En el fondo, realmente no les importa lo que es verdad y lo que es falso. Lo que importa es que la gente cree.

Taken (2002)

martes, 8 de abril de 2008

lunes, 17 de marzo de 2008

Malas noticias

Nada viaja más rápido que la velocidad de la luz, con la posible excepción de las malas noticias, que obedecen sus propias leyes.

La Guía del autoestopista Galáctico
(Douglas Adams, 1984.)

martes, 22 de enero de 2008

Himnos y banderas

El País. Cartas al director. 20/01/2008

A cuento del último intento fallido de dotar de letra al himno nacional de España por el imperioso motivo de que nuestros deportistas tengan algo que llevarse a la boca mientras se consumen los acordes de la Marcha Granadera, ironizaba el jueves día 17 EL PAÍS en su página editorial (El Acento) sobre que tal vez el COE tendría que abrir un concurso para que los ciudadanos sugiriesen mejoras a la enseña nacional.

Pues bien, tampoco sería la primera vez: nuestra actual bandera nacional, para los que no lo sepan, es producto de un concurso promovido por el rey Carlos III, que eligió los dos diseños que más le gustaron de entre 12 bocetos que le presentó el ministro de Marina, uno para la marina de guerra y otro para la marina mercante. En sus propias palabras: "Para evitar los inconvenientes y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia, puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa mi Armada Naval y demás embarcaciones españolas, equivocándose a largas distancias o con vientos calmosos, con las de otras naciones, he resuelto que en adelante usen mis buques de guerra de Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las que la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total y la de en medio amarilla...". (Real Decreto de 28 de mayo de 1785).

Hasta entonces la enseña de los regimientos del Rey -el concepto de bandera nacional era entonces desconocido- había sido la cruz de San Andrés o Cruz de Borgoña en aspa, roja, sobre fondo blanco, que los Borbones heredaron de los Austrias. La misma que hoy identifica a la Comunidad Tradicionalista (Carlistas). Es decir, que las palabras rojo, gualda, sangre, oro y otras figuras poéticas referidas a nuestra actual bandera están muy bien para figurar en himnos y marchas cuya misión principal es la de enardecer reclutas que han de matar franceses, moros o rojos, pero la realidad de nuestra bandera es mucho más prosaica y funcional.

Porque una bandera -como un himno- puede llegar a ser un símbolo. Pero siempre es, sobre todo, un trapo de colores. O sea, campo para el diseño.

domingo, 13 de enero de 2008

¿Es compatible la democracia con el islam?

Extracto de una entrevista en El Mundo a Seyyed Hossein Nasr
Sábado 12 enero 2008
...
-¿Es compatible la democracia con el islam?
- Depende de lo que entendamos por democracia. En la actualidad la palabra democracia se ha convertido en un eslogan. Quien nos gusta es democrático, y a quien no nos gusta le tachamos de antidemocrático. El pueblo palestino, en unas elecciones libres supervisadas por la ONU, eligió a Hamas para que le gobernara. Pero Occidente rechazó ese resultando alegando que no era democrático. La democracia se ha convertido en una vara para medir lo que nos interesa y lo que no. En Egipto, Mubarak gana las elecciones con el 99,9% de los votos y es obvio que no es democrático, pero, dado que es pro americano, nadie dice nada. La democracia es algo muy valioso pero, por desgracia, en nuestros días se ha convertido en una prostituta. Lamento decirlo, pero es así. Si entendemos la democracia como la participación libre de la gente en su propia vida, creo que es algo que todos los seres humanos desean, pero para que las instituciones democráticas crezcan deben de hacerlo desde el interior de una sociedad, como ha ocurrido en Occidente.

Entrevistado por Irene Hernández Velasco

viernes, 11 de enero de 2008

¿Sabéis por qué me hice comunista?

El lado frío de la almohada - Belén Gopegui. Anagrama. Pag. 178

- ¿Sabéis por qué me hice comunista? fue por un cuento, un cuento que me contó mi maestro en la escuela. Cuando me lo contó yo era bajito, como ahora, y tartamudo.
Sedal y Osorio rieron. Con el tiempo Mateo Orellán se había hecho un orador pasable, además de haber adquirido una habilidad extraordinaria para memorizar y recitar poemas.
- Me alegro de que os riáis, pero con diez años yo era llamativamente bajo y tartamudo. Aunque mi padre luchó por la república, con diez años yo no llegaba a entender muy bien las consecuencias de ser hijo de rojos. En cambio sí sabía lo que significaba ser bajo y tartamudo. En según qué grupo de chicos, aunque supongo que en casi todos, eso te convierte en un paria, si no tienes la suerte de que te adopten como mascota. Y a mí no me adoptaron. Un buen día oí en la radio a un señor hablando sobre no sé qué variedad de leones y sobre cómo si en una manada de veinte hay uno o dos especialmente canijos, son castigados por el resto: se les golpea, se les priva de comida, hasta conseguir que mueran. Enseguida pensé que mi clase del colegio era la manada, y que estaban dispuestos a acabar conmigo. Le conté al maestro la historia de la manada. Él debió intuir mis temores, y me contó su cuento. Creo que es conocido pero yo no lo he vuelto a oír. -Orellán elevó un poco la voz-: Un guardabosques entró en un bosque y preguntó a los árboles si podía derribar uno de ellos; tenía intención de hacer un mango para su hacha. La mayoría de los árboles había estado en el bosque durante mucho tiempo. Eran vigorosos, eran fuertes, tan grandes que no había hombre que tuviera los brazos tan largos como para poder abarcar su tronco. Fueron ellos quienes tomaron la decisión. "Sí, bueno, digamos que tu petición es muy moderada. Puedes tomar aquel joven árbol que se encuentra allí solo. " Señalaron con sus cabezas hacia un joven fresno, el cual no había tenido tiempo de crecer para alcanzara el grosor de la muñeca de un hombre. El guardabosque agradeció a los árboles su amabilidad y, antes de que puedieran arrepentirse, derribó el fresno. Luego hizo un estupendo y fuerte mango para su hacha. Tan pronto como hubo fijado el nuevo mango a su hacha, se puso a trabajar. Esta vez no pidió permiso, no mostró compasión alguna. Derribó cuantos árboles se encontraban en su camino, tanto los grandes como los pequeños. En aquel momento, cuando vieron lo que etaba a punto de ocurrirles, los árboles dijeron tristemente: "Es completa y exclusivamente culpa nuestra el que vayamos a morir. Al sacrificar la vida de un árbol más pequeño y débil que nosobros, hemos perdido nuestras propias vidas"
La luz de la lámpara daba en los lomos de los libros rebotando en los que estaban plastificados y eran blancos con grietas y arrugas de haber sido abiertos. Tal vez era el momento de que Mateo Orellán gastase una broma o les ofreciera cerveza fría. Osorio parecía ir a decir algo. Orellán le miró y decidió terminar su historia.
- Después de oír aquel cuento me hice un niño callado y hábil. Ya que no podía ser un árbol vigoroso me convertiría en mango de hacha, trabajaría para convertirme en mango de hacha. Aprendí mucho. Algunos años después me hablaron de un sisitema en donde no se sacrifican a los débiles por ser débiles. En donde los débiles no estaban condenados a elegir entre la humillación, el rencor o la venganza. Y me hice marxista. Ahora ya no soy tartamudo, pero sigo apoyando vuestra rebolución.
- De acuerdo, Mateo -dijo Osorio-. Tu cuento es bueno. ¿Pero qué pasa cuando el guardabosque tiene frío?
- ¿Cuánto? ¿Cuánto frío? - dijo Sedal.