Necesitar, desear, vivir. Sobre necesidades, desarrollo humano, crecimiento económico y sustentabilidad. Jorge Riechmann (Coord.) Los libros de la catarata. Pag. 320
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En las formas precapitalistas y postcapiltalistas de producción el fin de la actividad productiva es crear valores de uso, es decir, bienes o servicios capaces de satisfacer necesidades humanas. Frente a ello, lo característico del capitalismo -como puso Marx de manifiesto en el libro primero de El capital- es la producción para la valoración del capital. La producción no se organiza en función de los valores de uso, sino de los valores de cambio. El que la circulación mercantil no sea posible sin que las mercancias tengan también valor de uso -esto es, sirvan para satisfacer necesidades humanas- es secundario desde el punto de vista del capitalista. Para él, lo principal es la propia circulación mercantil productora de un beneficio, y -como la aspiración de beneficio- esencialmente carente de término y medida. Esta última constatacion no ha revelado su verdadera importancia sino en la era del "mercado lleno" y la crisis ecológica global.
"La circulación del dinero como capital es (...) un fin en sí, pues la
valoración del valor existe únicamente en el marco de este
movimiento renovado sin cesar. El movimiento del capital, por ende, es
carente de medida. (...) Nunca, pues debe considerarse el valor de
uso como fin directo del capitalista. Tampoco la ganancia aislada,
sino el movimiento infatigable de la producción de ganancias".
Aquí aparece una diferencia radical. Mientras que la producción precapitalista o postcapitalista tiene límites en la satisfacción de las necesidades, la producción capitalista de mercancías para incrementar la ganancia no tiene límite alguno.
viernes, 2 de febrero de 2007
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