Así lo había dispuesto Gargantúa. La única regla de la orden era ésta:
HAZ LO QUE QUIERAS
Y era razonable, porque las gentes libres, bien nacidas y bien educadas, cuando tratan con personas honradas, sienten por naturaleza el instinto y el estímulo de huir del vicio y acogerse a la virtud. Y es a esto a lo que llaman honor.
Pero cuando las mismas gentes se ven refrenadas y constreñidas, tienden a rebelarse y romper el yugo que les abruma. Pues todos nos inclinamos siempre a buscar lo prohibido y a codiciar lo que se nos niega.”
François Rebelais. Gargantúa y Pantagruel.
fuente: www.decrecimiento.info

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